Palabras del Artista
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Realizo cerámicas de cocción con leña de uso cotidiano. Su creación se sustenta en varias filosofías conductoras. Estas filosofías guían todos los aspectos de mi trabajo. Creo en la realización de cerámicas de uso cotidiano que funcionen bien en las tareas para las que fueron diseñadas. Armonizo mi trabajo con la elección del proceso de cocción. La cocción con leña tiene varias cualidades intrínsecas. Los hornos Kiln tienen una distintiva direccionalidad y flujo de aire. Las piezas que realizo están hechas con arcilla sensible a variaciones atmosféricas y de temperatura. La leña produce cenizas que tapizan las piezas y se derriten formando un barniz natural multicromático. Las cualidades estructurales de las piezas, sus formas y sus texturas, atraen la lluvia continua de las cenizas, controlando y favoreciendo su flujo. Mi trabajo es un diálogo permanente con los efectos del horno. A medida que se hornea cada pieza, se contestan preguntas previas y se formulan nuevas en una constante conversación con la técnica de cocción. La cocción con leña es un proceso rico en variaciones.
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Creo en hacer cerámicas con un proceso de descubrimiento. Integro líneas y evidencias de contacto humano en el diseño de la superficie. No escondo la coyuntura de las asas o picos. Busco las cualidades inherentes de las marcas diferentes de las distintas herramientas y le doy a cada pieza individual un aire similar, familiar, aunque la herramienta utilizada sea diferente. Armonizo este proceso de descubrimiento con la elección de la cocción con leña. Las cerámicas provenientes de un buen horno Kiln proclaman su procedencia. También busco expresar una integridad emocional. Cada pieza contiene una exploración anímica, por ejemplo en la armonización del pie de la obra con el borde y el asa con el pico, en un intento de crear una pieza con integridad. Gran parte de mi obra refleja un humor juguetón que atraviesa mi vida y alimenta mi espíritu. La cerámica funcional posiblemente nunca será parte de la "vanguardia". Una taza carece del impacto típicamente asociado con movimientos de vanguardia. Sin embargo, los ceramistas disfrutan de un papel "subversivo" en el arte contemporáneo. Mientras gran parte del arte del siglo XX ha consistido en un intento de fusionar el arte con la vida sacándolo de los museos o atrayendo la vida hacia su interior, la cerámica funcional continúa manteniendo un lugar en el hogar de todos. Es en el hogar, no en una institución artística, donde pienso que los ceramistas debemos ahondar. Una taza, un jarro es una de las primeras cosas que sostenemos por la mañana y, a menudo, una de las últimas que tocamos por la noche. Recreando la vajilla artística en el hogar podemos reconectar el arte con lo cotidiano. Simon Levin |
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